André du Toit

André es un niño de KwaZulu Natal y tuvo la suerte de crecer con padres dueños de una granja en la región central de Sudáfrica, amantes de la naturaleza y las montañas Drakensberg. Así que pasaba las vacaciones despreocupadamente en la granja, explorando la rica diversidad natural que ofrecen los parques de KwaZulu Natal y las numerosas áreas silvestres de Sudáfrica. Cuando a los diez años le picó el gusanillo de la observación de aves, empezó a crear listas y la planificación de las vacaciones se volvió un poco más específica, centrándonos en lugares remotos del país. Esto culminó con viajes a Botsuana, Namibia y Zimbabue, lo que le permitió a André adquirir una base increíble, la que cualquier joven observador de aves desearía. 

La carrera de André lo ha llevado a ser pionero en operaciones turísticas en KZN, abriendo alojamientos y concesiones galardonados, y guiando a clientes en la naturaleza y por los Alpes franceses. Sus viajes, tanto de trabajo como de placer, lo han llevado a cuatro continentes y más de 50 países, brindándole a André una perspectiva saludable sobre la vida, el universo y, por supuesto, las aves

 

  • Andre vive en KZN, está casado y tiene dos hijos adolescentes. En su tiempo libre, Andre asesora al sector turístico sobre gestión de riesgos, se reta a participar en alguna que otra carrera de ultradistancia, busca aventuras con su familia y, ¡nada le gusta más que el buen vino y la compañía alrededor de una fogata!

    ¿Qué te llevó a interesarte por la observación de aves?

    ¡Mis padres y la emoción de planear y ejecutar el próximo viaje! ¿Qué, dónde, cuándo y cómo? El madrugón, los "padkos", explorar zonas que nadie más consideraría visitar, la emoción de la búsqueda y, a veces, arriesgadas carreras de adrenalina por el bosque, donde sabíamos que acechaban animales peligrosos

    ¿Qué le atrajo a una carrera en turismo?

    La creencia de que el turismo es un pilar vital de la economía africana y esencial para la preservación de los paisajes naturales y la biodiversidad del planeta. Ser testigo de la alegría y la emoción que nadie puede ocultar al experimentar la auténtica naturaleza y todo lo que ofrece.

    ¿Tienes otras aficiones?

    Al no ser una ocupación a tiempo completo, la observación de aves es mi pasatiempo.

    ¿Eres un oyente?

    Mantengo varias listas, como la del mundo, la de África y la de países, y siempre llevo un recuento de viajes. Pero por ahora no hago listas anuales.

    ¿Cuáles son tus puntos fuertes como guía turístico?

    Dejando de lado mis habilidades para la observación de aves, creo que son los pequeños detalles los que marcan la diferencia en un tour. Comprender las necesidades individuales y, al mismo tiempo, cumplir con los objetivos del grupo es fundamental para mí. Disfruto interpretando y conectando los puntos de los intrincados ecosistemas que exploramos y las comunidades que conocemos. Soy una persona positiva con muchísima energía y un tiempo limitado para asegurarme de que todos en el tour queden maravillados