El fin de semana visité el barrio costero de Kommetjie en Ciudad del Cabo. Hoy era marea viva, las olas eran enormes y había muchos surfistas disfrutando de su libertad en el océano.
Encontré una pequeña bahía y vi algunos ostreros africanos alimentándose en las rocas. Por suerte, la marea estaba baja, así que pude caminar entre las rocas y encontrar un lugar lo suficientemente cerca para observar las aves y esperar a ver qué pasaba. También había un pequeño dormidero de charranes piquigualdos y, de vez en cuando, un ave adulta se abalanzaba sobre ellos y alimentaba a los polluelos con una sardina recién pescada. Una garceta común alimentándose cerca intentó atrapar algo de comer. Había cormoranes cafres, coronados y pechirrojos, así como las habituales gaviotas de Hartlaub y cocineras, incluyendo una curiosa lavandera cafre. En resumen, fue un placer estar sentado en la naturaleza disfrutando de un día soleado antes de la llegada del siguiente frente frío.








